miércoles, 8 de junio de 2011

La aventura de ser docente

Recuerdo aún cuando era pequeño, mi mamá era la maestra del pueblito donde nací y viví toda mi infancia hasta que tuve que salir para superarme y cursar mis estudios profesionales. Mi mamá, como les comentaba anteriormente, trabajaba en una escuela primaria unitaria, por lo que tenía una dirección comisionada y los seis grupos a su cargo, por lo que afortunadamente fue mi maestra los 6 años de la primaria. No hice jardín de niños, pues no era necesario y no había un jardín cercano, entre a la primaria a los 5 años de edad, ya que me han contado que antes de cumplirlos ya sabía leer y escribir. Siempre la acompañaba cuando tenía reuniones en la inspección escolar, ya que ésta se encontraba dentro de una escuela y me llevaba muy bien con los demás maestros, sus hijos y algunos de sus alumnos.

Estoy seguro que desde pequeño siempre quise ser maestro y siempre he querido ser como mi mamá, a lo largo de mi vida estudiantil he conocido a muchos maestros, de los cuales he tratado de tomar como ejemplo sus mejores características ya que a mi me gustaría ser un buen profesor.

Luego a poco de saber que ya tenía una plaza y que ésta se encontraba en la ciudad de Xalapa, me llené de gran alegría, ya que era un sueño, siempre me ha gustado esta ciudad, quería estudiar en ella y gracias a Dios y al esfuerzo de mis padres lo logré, y en ocasiones pensaba "cuando me den la plaza, ¿cuánto tiempo pasará para que me acerquen a la ciudad?", pues pensaba que me iba a ir un poco lejos. Pero, dentro de esa alegría se formo un nerviosismo, ya que la escuela se encontraba en una zona residencial, y pasaron por mi mente muchas cosas, "¿como serán los padres?", "¿cómo serán los niños?", me imaginaba a todos los hijos de los funcionarios públicos, hasta del mismo gobernador en la escuela, y pensé que los padres iban a ser muy pesados, que querrían imponerse por su voluntad. De pronto, una voz en el interior me dijo, tranquilo, tu vas a trabajar, a dar lo mejor de tí, no tienes por que preocuparte.

Un 8 de enero del año 2007 me presente con la directora del plantel, me saludó y me dijo que era muy joven, quizás se sorprendió de que alguien tan joven tuviese una plaza en la ciudad, sobre todo en la capital del estado. Fuimos al grupo que tendría a mi cargo, era el quinto grado, me presentó con los niños, me dieron la bienvenida, de la misma manera me presenté con ellos, estaba muy nervioso. Ese día sólo me presenté, ya que tenía que dejar unos documentos en supervisión escolar.

Al otro día me presente temprano en la escuela, nuevamente llegué a la dirección, me entregaron los materiales como los libros del maestro, las llaves de enciclomedia, la directora me acompaño al salón, me explicó como funcionaba el equipo, etc. Ese día  fue mi primera jornada de trabajo.

Con el paso de los días fui relacionándome y conociendo mejor a mis alumnos y a los de los demás salones, descubrí que todas las ideas que se habían generado en mi cabeza, no se acercaban mucho a la realidad, pues los niños no eran millonarios, en mi escuela hay de todo, pero la clase social mayoritaria es de la media hacia abajo. Los padres de familia muy participativos, bueno, uno que otro medio flojo. También establecí muy buenas relaciones con ellos.

Recuerdo como hicimos un campito de futbol con ayuda de los niños de quinto y sexto grado, tomamos la chapeadora, las arañas, quitamos piedras y entre los arbustos hicimos un minicampito de futbol, de esta manera ya había dos espacios para practicar este deporte y ya le tocaba dos veces por semana a cada grupo la cancha de la escuela. Creo que esa ha sido una de mis participaciones en la escuela y me siento contento por ello.

En el mes de agosto, nuevamente me asignaron quinto grado, ese fue mi primer ciclo escolar completo. posteriormente estuve dos ciclos escolares completos en primer grado, actualmente estoy por terminar el ciclo 2010-2011 en primer grado, con este serían ya tres y, por ahí he escuchado que ya habrán cambios de grados nuevamente, tendré que esperar la decisión de la directora.

Estoy contento en mi escuela, me encanta trabajar ahí, aunque con esto no descarto que en ocasiones hemos tenido problemas entre compañeros, que si tenemos muchas carencias en cuanto a materiales educativos y programas de apoyo, entre tantas cosas. Pero lo importante al final, es que somos comprometidos con nuestro trabajo y tratamos de superarnos cada vez, participando en talleres, cursos, diplomados, todo en favor de la niñez.

Profr. Adolfo Leal Santillán

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